lunes, 22 de agosto de 2011

Una de clichés

Continúa el verano, el calor y El Corte Inglés unos grandes almacenes ya han comenzado con su anuncio de pre-temporada escolar (chicos, me parece muy bien lo de las becas a los padres, pero volved a contratar a los que hicieron la canción de "Volver a empezar", infinitamente más convincente). Aunque parezca que no, sigo aprendiendo duramente el oficio cocineril y lo que es llevar hasta extremos insospechados la paciencia de una madre.
La receta de hoy es de mis días de soledad en una Córdoba solitaria (fui la única habitante de la ciudad durante una larga semana en Agosto, o eso me pareció a mi) y por supuestísimo, acabé preparando pasta, hay que aprovechar los dones que se nos conceden, y no fastidiarla al hacer pasta es uno de los míos. Pero quería darle un toque especial, nada de tomate frito de bote y queso rallado de bolsa (que también así está bien buena, pero no es menester de hoy hablar de esa modalidad), así que me busqué la receta de la salsa "Alfredo". No sé si la conocéis, es muy famosa en Estados Unidos y sirve tanto para pasta como para carne, por ejemplo, unos filetes de pollo. Sé que os ha picado la curiosidad ver cómo se hace, y que estáis predestinados a hacer pasta 20 de cada 30 días al mes, así que seguid leyendo...

Spaghetti con salsa Alfredo y jamón

Mamá, no te enfades, al próximo le pongo un mantel mono
Los ingredientes
- 80gr spaghettis (o la cantidad que comáis vosotros normalmente)
- 1 taza de nata
- 2 cucharadas de mantequilla
- 1/4 taza queso parmesano
- Sal
- Pimienta negra molida

Las herramientas
- Olla
- Sartén

Pasito a pasito
1. Por una parte vais haciendo la pasta, calentáis el agua con un chorrito de aceite y un poco de sal, cuando hierva echáis los spaghettis y a mover un poco de vez en cuando por si acaso se pega algo
2. Mientras tanto, para la salsa (si, trabajamos a dos manos porque somos unos profesionales, o así me sentí yo...), en una sartén derretís la mantequilla y vais echando la nata y que se caliente un momentín. A continuación, se añade el parmesano y la sal, y nada, remover un ratito y listo.
3. Dejais la salsa reposar un poco y mientras tanto se habrá hecho la pasta (controlad el tiempo a ver si os vais a tirar 20 minutos haciendo la salsa, que ya es difícil, pero peores cosas se han visto por ahí). La cosa es, coladla y devolvedla a la olla. Vertís la salsa ahí, removéis un poquito y a servir!
4. Yo luego le eché un poco de pimienta negra molida y trocitos de jamón serrano (es mejor poner el jamón cuando se derrite la mantequilla y hacer la salsa directamente con él, pero no caí al principio).

Todo buen cuento, va con moraleja
- Sé que sois unos profesionales de la concentración, pero id vigilando la pasta mientras estáis con la salsa
- El jamón serrano, mejor echarlo justo después de derretir la mantequilla, ergo, antes de la nata.
- La cantidad de salsa  con las medidas que os he dado sólo para uno es quizá mucha (yo lo hice más o menos a ojo guardando las proporciones), si sobra, la podéis congelar y así la tenéis para otro día. (Especial "Cómo congelar las cosas" y "Qué cosas se pueden congelar" próximamente).
- Verdaderamente la salsa Alfredo tiene muchas variedades, yo cogí la más sencillita que encontré (a la que menos cosas había que echarle), podéis investigar si queréis.

La valoración del Chef
La salsa es muy fácil y está riquísima. Se tarda poco y lleva cosas fácilmente encontrables en la nevera de una persona independiente y autosuficiente como lo sois todos vosotros. Ahora sí, es un poco anti-operación bikini, así que hay que compensarla con una ensaladita de cena o algo así.

Ya sólo me quedan unas semanas para aterrizar en Bruselas y enfrentarme a mí misma en la cocina, así que voy a empezar a recoger información también sobre, por ejemplo, cómo tienen que ser los tomates que compramos y por qué hay doscientos tipos en el súper. Poco a poco os lo iré contando, que sé que también tenéis ese tipo de inquietudes. Un saludo y hasta otra receta!


miércoles, 10 de agosto de 2011

Con un poco de azúcar...

Después de un mini-paréntesis playero-ultraexpress (leído así parece que hace sólo 3 horas de la última entrada) vuelvo con, sin duda, mi receta estrella. Realmente era algo que quería publicar en un tiempo pero más que nada, ha habido problemas logísticos con las fotos (mi padre se ha llevado su cámara sin pedirme permiso, ¡qué osadía!) y lo de hoy era lo único elaborado por mí que se hallaba en el ordenador.
Ya sabéis que tengo una obsesión con los cupcakes y tartas (más que nada me gusta verlos y vivir el momento-merienda, luego en realidad no soy cupcakera). Así que la pasada navidad me propuse un reto a mí misma. Supongo que ya habréis adivinado en que consistía, tenía que quitarme mi adicción a las series, y mientras tanto, decidí hacer unos cupcakes.
Me salieron a la primera, y eso que aún no sabía hacer gazpacho (inocente ignorancia, qué tiempos...), en fin, que con saber mezclar y tener una buena receta por lo menos salimos del paso. Que no quita que  no nos vayan a salir obras de arte como las que se ven por ahí, siempre hay que tener en cuenta nuestras capacidades, perdón, nuestras pocas capacidades.
En fin, después de este motivamente y refrescante monólogo, que probablemente sólo haya servido para divagar un poco, sabéis que me encanta, aquí tenéis la receta

Cupcakes con chocolate, lacasitos y chucherías

Así de nombre parece el sueño de cualquier niño (y el mío, y el mío!), pero la cosa salió más por mi inutilidad para hacer yo la decoración que para otra cosa. La receta de la masa de los cupcakes la saqué del blog Canela&Cardamomo (http://canelaycardamomo.blogs.elle.es/2010/12/16/navidad-2010-%E2%80%93-cupcake-navidad/) aunque varié un poco la receta, no porque sea una profesional de la cocina sino porque no tenía esencia de canela y ganó el "no voy al super que hace mucho frío".

Ingredientes
Para la masa
- 200 gr azúcar
- 140 gr de mantequilla
- 2 huevos
- 230 gr de harina
- 1 y 1/2 cucharadita de levadura
- 1 pizca de sal (sirve para acentuar los sabores)
- 150 ml de leche
- Una cucharada de azúcar avainillado
Para la decoración
- Mini smarties
- Fresas de gominola
- Chocolate blanco y con leche
- Nubes (yo las llamo esponjitas, pero lo importante es que me entendáis, me sacrifico)

Herramientas
- Unas varillas (manuales o de batidora)
- Cápsulas de papel para los cupcakes
- Un bol grande para ir preparando la masa
- Microondas para derretir el chocolate
- Un colador para tamizar la harina

Pasito a pasito
La masa
1. Se mezcla  todo el azúcar (normal y avainillado) con la mantequilla (sacadla de la nevera un rato antes u os vais a reír y mucho)
2. Se incorporan los huevos, primero uno, se mezcla bien y cuando está totalmente integrado en la masa se echa el otro
3. Se tamiza por otro lado la harina, la levadura y la sal (tamizar es pasarlo por el colador, lo mejor es echar la mezcla en el colador, sujetarlo y con la mano libre ir dando golpecitos para que caiga). Esto hace que nos salga más esponjosa la masa.
4. Ahora hay que ir repitiendo el siguiente proceso, añadimos una cucharada de la mezcla tamizada a la que teníamos de huevo azúcar y mantequilla y mezclamos bien, añadimos otra y volvemos a mezclar... así hasta acabar.
5. Se le echa finalmente la leche, se termina de mezclar bien y listo para echar en las cápsulas de papel. Llevan poca levadura luego deberíamos rellenar unos 2/3 de las mismas.
6. Hay que precalentar el horno a 170º unos 20 minutos (podéis empezar a precalentarlo mientras vais rellenando las cápsulas) y luego meter los cupcakes y dejar que se hagan bien (comprobad que la masa está hecha con un pincho, pincháis y si sale mojado es que no está).

Truco: como supongo que no tendréis bandejas especiales para cupcakes ni cápsulas de papel incrustadas en oro, usad dos en vez de una para cada cupcake, si no, la masa es tan espesa que deformará el papel

La decoración
Podéis hacer lo que queráis y os parezca más bonito. Yo de primeras lo que hice fue derretir chocolate (en un vaso, echar un poquito de leche,  ponerlo de poco en poco tiempo e ir removiendo cada vez para evitar que se queme), cubrí los cupcakes y luego eché smarties y chucherías, que como son bonitas hicieron que los cupcakes lo fueran también.

Todo buen cuento, va con moraleja
- La pizca de sal es recomendable en todas las recetas para hacer masas y postres, acentúa los sabores
- Al tamizar la harina conseguimos masas más esponjosas
- Para conseguir que se nos queden redonditos y monos poned las cápsulas de papel dobles
- Que una masa está hecha se comprueba pinchando uno de los cupcakes, si el objeto punzante sale seco es que ya están hechos

Valoración del chef
La receta parece larga pero no es nada complicada. Calculo una media hora de preparación y unos 15 minutos en el horno, eso si no os dormís en los laureles. Los veo perfectos para impresionar a alguien, sobre todo usando el truco de las chuches, te hacen quedar bien.

Si queréis ser repelentes del todo, podéis comprar té y organizar una merienda "cool" con vuestros amigos/queridas/queridos. (Lo que odio la palabra cool y la cantidad de veces que la uso, soy una sufrida).
Ya no tengo más paradas playeras, y de hecho mis padres nos han dejado por aquí y de alguna manera tenemos que subsistir, así que se avecinan entradas más frecuentes, además de las fotos que se encuentran atrapadas en la cámara de mi progenitor. Papá, si estás leyendo esto, ¡devuélveme tu cámara!


miércoles, 3 de agosto de 2011

Tareas pendientes

¿Sabéis esa sensación en vacaciones de que no te da tiempo de hacer nada? Se van las 24 horitas entre levantarte tarde, dormirte la siesta y hacer un par de recados. (Perdones respectivos a los que anden trabajando/estudiando). Y es que mis días durante época lectiva dan mucho de sí, y ahora lo que dan... es pena. Con la cantidad de cosas productivas que iba a hacer estos días que Córdoba anda despoblada, en fin, que me quiten lo orgullosa que me sentí cuando lo planee todo en mi mente, algo es algo. 
A lo que voy, mi digievolución a Arguiñana sigue en marcha, sin embargo llevo muy malamente lo que es acercarme al ordenador. Pero bueno, aquí me tenéis, sacrificando parte de mi tiempo de descanso espiritual, a ver si os engancho a esta nueva forma de emplear mis horas (sé que tanto blog tarde o temprano afectarán a mi carrera o a la de los que me rodean, que aquí donde me véis soy muy pesadita con estas cosas).
Hoy toca una receta bastante original, de mi santa madre obviamente, que me debe, no una, sino varias (le dejé que me enseñara a andar, a hablar, me cambiara... y ese honor no es algo que mi yo pequeñita concediera así como así)

Pimientos rellenos de tortilla de patatas acompañados de endibias con caramelo nueces y pasas
Los ingredientes
- 3 patatas
Ya sé, voy a aprovechar estos días para aprender fotografía...
- 1/2 cebolla
- 3 huevos
- Pimientos (los que nos den para toda la mezcla, todo depende del tamaño)
- Endibias
- Nueces
- Pasas
- Caramelo
(La ensalada según la cantidad que queramos)

Las herramientas
- Sartén
- Freidora
- Cuchillo
- Una cuchara para rellenar los pimientos
- Papel de cocina 

Pasito a pasito
Empezamos con los pimientos fritos,
1. Cortamos las patatas en rodajitas y las freímos con la cebolla a fuego bajo hasta que estén tiernitos. Escurrimos el aceite y mezclamos en un bol con los huevos.
2. Cogemos los pimientos, procurando que tengan todos más o menos el mismo tamaño (para que las rodajitas salgan más o menos iguales, pura estética), los fregamos, cortamos el rabo procurando que la abertura que se nos queda sea decentemente grande, que luego vamos a tener que meter las patatas por ahí y limpiamos sin romperlos de semillas todo el interior.
3. Antes de rellenarlos, mejor partir un poco las patatas, o machacarlas con un tenedor para que entren más fácil. Y nada, a cucharaditas los rellenamos y los vamos apoyando en la cesta de la freidora con cuidado de que se queden lo más vertical posible. Es mejor si los limpiamos por fuera con papel de cocina, porque si los metemos manchados luego saldrán con manchas y trocitos de huevo.
4. Nada más, los freímos procurando que no se vuelquen (ponedlos juntos en vertical y si os sobra cesta sujetadlos con una pala de madera) y luego los cortamos a rodajitas.
Para acompañar,
5. La preparación de las endibias no tiene mucha historia, es sólo ponerlas y echar nueces picaditas y pasas, ¡riquísimo!

Todo buen cuento, va con moraleja
- Fregad siempre la piel de todas las verduras y frutas que vayáis a usar
- En mi casa se comprueban siempre los huevos antes de usarlos, se echa en un vaso agua y un puñado generoso de sal, metemos uno a uno los huevos que vamos a usar y si no se van directos al fondo, no están bien, es típico truco de madre y sé que ella se queda más tranquila si os lo digo a todos vosotros.
- Repito lo del otro día, las semillas hacen que se repita el pimiento, ¡quitadlas!, con mucho cuidado de no romper el pimiento, que luego lo tenéis que rellenar y se sale.
- No los rellenéis hasta arriba del todo, que el huevo luego aumenta un poquito de volumen y puede reventarles la piel.

Valoración del chef
La verdad es que me pareció muy original, y nada difícil de hacer. Aún no me sale la tortilla de patatas en plan bonita, así que con esto me puedo tirar el pego y quedar mejor todavía. Nivel fácil, para unas 4 personas y peligrosidad quizá un poco más elevada que la de las otras dos recetas, (sartén, freídora...esto ya es mucho nivel), pero confío plenamente en vuestro instinto de supervivencia.

Dentro de nada ya tendréis a Gloria por aquí dando guerra, o eso me ha prometido. Pero ya sabemos, el poco tiempo que hay en vacaciones para todo, así que a ver cuando se anima. Yo sigo a lo mío. Tengo otra receta socorrida para subir y además una cosa que hasta hace poco era casi lo único que sabía hacer y supongo que os va a gustar tanto como a mí, ahí os dejo con la intriguilla.

¡Que aproveche!

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